Dejar los estudios sistematizados, hacer lo que te gusta (si es que efectivamente te gusta y no es tu pueril inconsistencia volátil y antojadiza), aprender del resto y de ti mismo, por tus medios y según tus apetencias, desafiar a esta máquina estupidizante e inútil, sinsentido y esclavizante, redimirte y humanizar, cuestionar y edificar, dudar y consolidar, creer en ti mismo y ser pobre. No había oído tanta insensatez junta. Súmete en la tortuosa y viciosa esclavitud hedonista, petulante y sabihonda, a esta carrera sexual y placentera, prestigiosa y dogmática, que allá va el anzuelo metálico y nosotros tras él, como viles máquinas deformes, torpes, pero 'de la mayoría'.
Bah, déjate de boberías que todavía puedes seguir viviendo como nosotros (que admirablemente hemos conseguido tener TV y unas cuantas papas fritas en la historia), únete pronto que en hablarte se me va la vida,
mi vida,
mi drama.