
"El payaso no soy yo, sino esta sociedad monstruosamente cínica y tan puerilmente inconsciente, que juega al juego de la seriedad para disimular su locura."
no uno inexorablemente abreviado, agazapado entre las Grandes Palabras, aquéllas soberbias, jactanciosas, avasalladoras que lo ocultan sin más; no uno dispuesto allí, desamparado, trémulo, insignificante, garrapateado por automatismo insensible. Éste es simplemente un Etcétera, uno ínfimo y esencial... al fin y al cabo, inextricable.

Sólo yo estoy con Nadine, sólo nosotros sabemos los códigos de nuestra relación, y por eso, ¡no opine! (y si lo hace, con fundamento-cordura-tino-decencia, ¿ya?).