sábado, 20 de octubre de 2007

Simón Pedro

No es mi segundo nombre, sino un hombrezuelo que conocí esta semana.
No coincidimos en horarios; no coincidimos en gustos (su periodismo y mi ambigüedad-cognoscitiva).
No son disonantes nuestros nombres (hasta parece bíblica la dupla nominal).
No compartimos mucho en común, ni siquiera formas de reaccionar. Él lo hace de forma explosiva y pueril (y me gusta); yo lo hago... de alguna otra forma (es distinta, al menos incoincidente).




Pero me agrada, me gusta pasar tiempo con él y me importa.









Aunque se enoje.

No hay comentarios: