martes, 13 de mayo de 2008

To Sheila

Hoy, ya varios meses después de nuestro último encuentro, me atreví a escuchar La canción. Me senté a escuchar, a recordar nuestros escasos y esporádicos momentos juntos, su olor, sus colores y sus inflexiones extrañas; me senté a recordar su pelo, sus párpados, su piel tibia; me senté a recordarla y recordarme con ella, a recordarnos, no sin sobresaltos, no sin emociones, no sin 'altibajos'. Hoy, que ya no la veo, me senté a reconocerla importante, verdaderamente relevante y no menos necesaria. Hoy me senté a reconocer muy para mis adentros y para mis afueras lo que sentía, sentí, había sentido, hube sentido y todos los tiempos pasados posibles. Hoy me tropecé con la historia que entretejimos en lugares, canciones y andanzas, a borbotones y vaivenes o muy protocolar y a la distancia. Hoy me atreví a plasmar esta vivencia, del todo remota y del todo inuscitada, pero no del todo anónima, no del todo exclusiva o propia, sino de ambos, sino compartida, sino con nombre y apellido. Con su nombre y con el mío. Con nuestros nombres.

To Sheila. To 'Naine'.

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