lunes, 1 de octubre de 2007

Lagartijas

Las soñé verdes, escamosas, muchas y variadas; unas pequeñas, otras colosales, pero todas rápidas, en extremo escurridizas. Las soñé trashumantes, en el comedor de mi casa (de mi abuela) y en el patio contiguo (de mi casa, de la mía en realidad); las soñé asfixiantes, pegajosas, frías y abominables. Las soñé con pequeños cúmulos ovalados de una dura sustancia extraña en sus lomos (si es que calza aquí esa palabra), que se desprendían a veces para alcanzar objetos a su alcance, como el dedo de Amaranta (y consecuentemente su sangre, desde luego). Las soñé lagartijas, nada más que lagartijas en el piso observadas por la-primera-persona-del-singular, anoche y hasta la madrugada.

Y mi mamá, hoy, en vías de hospitalización.

¿Por qué relaciono ambos sucesos aparentemente inconexos? Ni idea.

2 comentarios:

Vilú dijo...

Simón hoy lo pasé bakan.
Gracias, fue una tarde muy fresca y bien conversada.
Quedé tan entusiasmado con lo del Esperanto que averigüé sobre unos cuersos...parece bueno.

Gracias!

Un abrazote para ti Simón!

Digory dijo...

el de ariiba soy el Cristian por aiaca =)